Hablan los mimos

¡Sí tú, amigo silencioso!

Hoy desempolvo unos testimonios de nuestros mejores actores que trabajan, a su manera, la técnica mímica. Esta chambita se hizo para la revista Arte y Fuga #2. Ojo al crédito final, infinitas gracias a todos.

 

 

 

 

 

Abrazos, mimos y caricias

El buen gesto de Nino Mirones

Tuve la suerte de estudiar en la Gran Unidad Escolar Santa Isabel de Huancayo. Ahí funcionaba el Inti Teatro Isabelino, un taller de teatro permanente; mi mundo y  mi magia comenzaron ahí.

El director de Inti Teatro Isabelino, Eduardo Valentín me invitó a participar en la Asociación Cultural Barricada Teatro, que es un grupo teatral legendario en Huancayo. Gracias al grupo viajé por diferentes lugares del Perú. Barricada fue mi primera escuela. Después de 5 años en Barricada, me voy a radicar Lima. Mi objetivo era estudiar teatro formalmente, quería ver otros campos de la actuación, un poco más teóricos. Me  integré como alumno libre en el TUC (Teatro de la Universidad Católica) y tuve la suerte de ganar una beca para la Escuela Umbral que dirige Alberto Isola, uno de los grandes maestros del teatro peruano. Gracias a esto, se me abre un inmenso abanico de posibilidades. Comienzo a laborar con diversos grupos y en distintas propuestas. Pude trabajar con niños con síndrome de Down en la Asociación Imágenes y fue precisamente esta experiencia la que me permitió venir al Cusco en el 96.

Los años que viví en Lima, los hice íntegramente como mimo callejero por las tardes y noches. Y por las mañanas estudiaba teatro. Una de las mejores lecciones que recibí fue trabajar el centro de energía.

Todo el tiempo, la gente expulsa energía, al expresarse, al hablar, en su vida cotidiana; lo que el mimo hace es concentrar energía. Trabajar el diafragma todo el tiempo. Eso no quiere decir que sus movimientos deban ser tensos sino sueltos. El mimo debe ser asimétrico, romper el orden y el ritmo.

Lo de Cusco fue un amor a primera vista. Me encantó la ciudad y la gente. Tengo 12 años acá. Fundé mi propio grupo. Teatro Trashumante nace a raíz de un taller que dictó. El primer montaje del grupo se llamó Vladimir. Con Trashumante, y como mimo he viajado mucho y espero seguir haciéndolo.

Al principió sentí un poco de rechazo de algunos actores locales, pero creo que es un celo normal. Mi maestro Eduardo Valentín decía “la práctica es único criterio de verdad”. Yo siempre hice mi trabajo con honestidad. Ahora todos son mis amigos y estamos juntos en esta lucha permanente para desarrollar el teatro cusqueño.

Estoy a punto de cumplir 24 años dedicados íntegramente a la actividad teatral, y es en verdad a lo único que me he dedicado toda la vida. Una forma de sustentar mi trabajo son los talleres que dicto a niños, jóvenes y adultos.

El claun está más allá de contar chistes en doble sentido. El claun no es construir un personaje, el claun consiste en trabajar tu ridículo. Eres tú en esencia.

El claun tiene que exteriorizar su propio yo. El claun trabaja la sorpresa, la frescura, la espontaneidad.

Los mimos provienen de las calles. Se expresaban corporalmente, no utilizaban la palabra y eran satíricos. Ahora el mimo ha devenido en la técnica que trabaja el esquema corporal, los gestos, el movimiento y el manejo del espacio. Pero la pantomima nace con Marcel Marceau a mediados del siglo XX. Su personaje Bip fue uno de los primeros en maquillarse el rostro y explotar el gesto.

La pantomima es el arte del gesto.

El mimo no es un personaje es la acción misma.

Yo como actor tengo que prestar mi cuerpo, mi voz, mi esencia al servicio de un personaje. La respiración, la columna vertebral y la mirada son los elementos claves para trabajar. Cuanto más creíble y orgánico sea el personaje es mejor. El público no va al teatro a ver errores.

La pantomima no es un lenguaje mudo, es el arte de la acción, del gesto y del cuerpo. Oralmente podemos decir muchas cosas pero corporalmente siempre hacemos lo contrario o reafirmamos lo que contamos. El mimo sistematiza el lenguaje del cuerpo.

El mimo que mira al suelo nunca atrapará al público.

La esencia del teatro es el actor y su necesidad de expresar. Cuando más versátil sea el actor puede explorar mejores campos.

En la obra Chaska (2008) fui el pájaro Chihuaco. Yo nunca en mi vida había volado. En el casting necesitaban un mimo y me presenté. El papel era para un personaje aéreo. Quedé pero tenía temor a los arneses. Pero pasando las semanas y los meses llegué a disfrutar tanto de ese personaje que realmente sentía que volaba. Nunca en mi vida hice 279 funciones seguidas.

La experiencia con (la empresa) Kusikay apareció como una gran alternativa de profesionalización y funcionó bastante bien. Pero así como vino, desapareció para nosotros (Nota de redactor: en el nuevo  montaje de Kusikay, se ha reducido considerablemente la participación de actores cusqueños).

El material humano es lo mejor que tenemos. Existen muchos jóvenes talentosísimos para las artes escénicas y esa es nuestra gran fortaleza.

Pasión, mística y disciplina. Toda mi vida he caminado por esos lados. Agradezco mucho que se haya cruzado por mi vida el Inti Teatro Isabelino. Puedo decir con total sinceridad que disfruto mucho de mi trabajo y que soy muy feliz porque hago lo que me gusta.

Rodolfo Rodríguez: Libre e independiente

Mi origen de actor viene de la calle, lo que se ha sumado a mi arte es el mimo, no la palabra del mimo.

A los trece años hice un curso de títeres en lo fue el SINAMOS (Sistema nacional de apoyo a la movilización social) en el tiempo de Velasco. Pude ganar un concurso el año 1973 en Lima y me arruiné para toda la vida, me volví actor.

“Dejar que los niños vengan a mí”

Era titiritero, actuaba en las escuelas, era muy conocido entre los niños, me reconocían y me decían

‘Titiritis’ y eso me molestaba mucho. Pensaba que ser titiritero era cosa de niños. Yo aspiraba a hacer teatro. Y el año 76 entre al grupo Llaqta, que hacia teatro político callejero y con ese grupo estuve hasta el año 80 trabajando en plazas y calles de todo el sur del  Perú.

En 1978 llegó un mimo llamado Chiclayo; Jorge Fernández era su verdadero nombre. Actuaba en la Plaza y yo me enamoré de su arte, de su libertad. Ya que el mimo no dependía de un grupo.

En el 80 llegué independizarme de Llaqta y poder volar como Jorge. Y así viajé por gran parte del continente haciendo mimo en las plazas.

Yo le copié la primera historia que hice al mimo Fernández y tenía miedo de que me vaya a ver robando su trabajo. La primera vez que actué fue en la Plaza de Armas del Cusco a eso de las diez de la noche para que no haya gente y no me vean.

Estuve en Nicaragua por dos años, después del triunfo de la revolución, formando actores. El año 85 organicé la muestra itinerante de teatro peruano en el Cusco. A fines de ochentas 80 participé con el Grupo Yuyachkani gracias a Qoriwaman, un cuento que escribí sobre un Alto Misayoq. Viajamos a Inglaterra.

He encontrado a través del arte, un medio para expresarme críticamente sobre mi entorno. Sí, soy de Izquierda y no tengo problemas con eso. Felizmente los de derecha no hacen arte.

En otro de mis retornos al Cusco. En el año 97, formamos el grupo Teatro de Barro, esa experiencia es la que verdaderamente llamo mimo y no la que usa la mascarita blanca. Lo nuestro es un teatro de imágenes y símbolos que nos llevó a un producto llamado Tawa, la  memoria del tiempo. Creo que eso es lo más importante que hice colectivamente.

Tawa comenzó con un unipersonal luego mutó en un trabajo con otros miembros, se trataba de los cuatro elementos básicos y el hombre que pasaba a través de esos rituales. Me salió una composición primaria. Ahora vamos a realizar un espectáculo con una mayor participación de actores y elementos.

Kusikay fue muy importante en la experiencia teatral cusqueña, por que nos marca un mínimo de calidad al cual debemos aspirar. Tanto técnica y profesionalmente fue un aporte meritorio.

Comencé con la pantomima francesa y le tengo cariño. Es un tipo de actuación clásica que tiene su magia pero el mimo para mi va más allá,  es el teatro de acciones donde el cuerpo es el soporte de planificación para hacer imágenes.

Gracias al presupuesto participativo para arte vivo y promoción de las artes tradicionales, estoy a cargo del festival nacional de teatro para noviembre. Mis objetivos son continuar con las experiencias anteriores, mantener el espíritu y formar un nuevo público en el Cusco.

Cusco, julio del 2009

Editado por César Alberto Venero Torres

Fotografías de Héctor Del Castillo

Asistencia de Marco “Panatonic” Vega

Contactos:

Nino Mirones

Cel: 984947290

Correo: ninuzzo@hotmail.com

Rodolfo Rodríguez

Cel: 984415199

César Alberto Venero Torres

Cel: 984763221

Héctor del Castillo

Cel: 984415199

Marco Panatonic

Cel: 984580266

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